El Canal de Panamá, operativo desde 1914 y con una ampliación en servicio desde 2016, es el único del mundo de agua dulce. Lo alimentan los lagos Gatún y Alhajuela, creados en 1913 y 1935, respectivamente. En el lago Gatún se encuentran ocho potabilizadoras que abastecen a la mitad de los cuatro millones de habitantes de Panamá. Nelson Guerra, supervisor hidrólogo, explica que el volumen de agua útil en Gatún, a su nivel máximo operativo, es de alrededor de 1.200 hectómetros cúbicos, mientras que en Alhajuela son 500 hectómetros cúbicos. La cuenta de ahorros del canal, según Guerra, es similar a la de una persona, donde se acumula agua para diferentes usos. El nivel de Gatún promediaba poco más de 84 pies o 25,60 metros el miércoles pasado, un nivel inferior a los 89 pies óptimos que permiten al canal ofrecer su máximo calado. Debido a la influencia de El Niño, el canal ha comenzado a aplicar medidas de ahorro, como una restricción de tránsitos diarios y una reducción del calado. El canal proyecta la construcción de un nuevo embalse en el Río Indio, que se espera esté operativo hacia 2032, para garantizar por 50 años agua a la vía y a la población. Tres estaciones limnigráficas registran el nivel de Gatún, mientras que 58 estaciones hidrometeorológicas a lo largo de la Cuenca Hidrográfica del Canal registran las precipitaciones, los niveles de los principales ríos tributarios de los embalses y las mareas, entre otros. Todas están interconectadas en un sistema de telemetría en tiempo real,
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Canal de Panamá: millones de litros de agua en lagos artificiales
El Canal de Panamá, que depende de los lagos Gatún y Alhajuela para su abastecimiento de agua, gestiona los niveles hídricos para garantizar la navegación y el suministro. El canal enfrenta desafíos debido al fenómeno El Niño, que históricamente ha afectado los niveles de agua y la navegación.
